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2012, AÑO EUROPEO DEL ENVEJECIMIENTO ACTIVO Y DE LA SOLIDARIDAD INTERGENERACIONAL

El año 2012 ha sido declarado como «Año europeo del envejecimiento activo y de la solidaridad intergeneracional» con el objetivo de promover la creación en Europa de un envejecimiento activo y saludable en el marco de una sociedad para todas las edades.


ENVEJECIMIENTO POBLACIÓN MUNDIAL

En España aproximadamente un 20% de la población tiene más de 65 años. En los próximos años el nivel de envejecimiento seguirá aumentando, como se ve en la siguiente pirámide de la población española (1991-2050).


Las tasas de envejecimiento están asociadas a dos factores demográficos:
  • baja tasa de natalidad
  • alta esperanza de vida (baja mortalidad): en 2011 la media nacional de esperanza de vida es de 79,06 años en los hombres y 84,98 años en las mujeres.
  • Esperanza de vida (años) 
     
Este envejecimiento de la población se suele evaluar como un problema. Sin embargo es importante resaltar dos aspectos interesantes sobre el envejecimiento de la población:
  • es un éxito de la sociedad: avances en educación, higiene, nutrición, atención sociosanitaria y psicológica, desarrollo económico, etc., han logrado dar más años a la vida. Pero, también, el envejecimiento de la población;
  • es un reto para la sociedad, que debe enfrentarse a un fenómeno que tiene consecuencias económicas, sanitarias y sociales (mayor posibilidad de contraer enfermedades, que pueden cronificarse y repercutir en la autonomía de la persona, producir gasto económico y social y sufrimiento personal y familiar.

HACIA UN ENVEJECIMIENTO ACTIVO (SATISFACTORIO, ÓPTIMO, CON ÉXITO)

El envejecimiento activo es el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad, con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas mayores (OMS, 1990). Este término se basa en los principios de las Naciones Unidas a favor de las Personas Mayores:
  • Independencia (capacidad de desempeñar las funciones relacionadas con la vida diaria) y autonomía (capacidad de controlar, afrontar y tomar decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias)
  • Participación en la sociedad
  • Dignidad
  • Cuidado
  • Autorrealización.
Envejecer activamente es un camino a recorrer, cuya meta final está en conseguir que cada persona realice su potencial de bienestar físico, social e intelectual, a lo largo de toda su vida y pueda participar en la sociedad, de acuerdo con sus necesidades, deseos y capacidades.


 
SOLO LO QUE SE USA FUNCIONA


Y A PESAR DE TANTO ENVEJECIMIENTO ACTIVO… OLVIDOS… DETERIORO COGNITIVO… ALZHEIMER

La enfermedad de Alzheimer es el tipo más frecuente de demencia, con 600.000 a 800.000 casos en España y 50.000 casos nuevos anuales. La mayor parte de los casos se diagnostica en personas mayores de 65 años, aunque puede afectar también a personas entre 30 y 50 años.

A pesar de los años que se lleva investigando sobre esta enfermedad, sus causas no están todavía bien definidas. Hoy por hoy, es una enfermedad degenerativa, progresiva e irreversible. Sin embargo, las numerosas e importantes investigaciones científicas que se están llevando a cabo en todo el mundo, están más cerca cada día de encontrar soluciones que permitan, si no curar esta enfermedad todavía, sí al menos retrasar y enlentecer su desarrollo.

Durante las primeras etapas de su desarrollo la enfermedad muestra unos síntomas tan poco evidentes que, a menudo, pasa desapercibida tanto para el propio enfermo como para sus familiares. Por otra parte, esos primeros síntomas son tan diferentes en cada persona que suelen atribuirse a procesos normales de envejecimiento. Suele empezar con problemas de memoria, desorientación espaciotemporal, dificultad para resolver situaciones habituales, encontrar palabras adecuadas, y la familia o amigos pueden notar cambios de comportamiento. A medida que la enfermedad avanza, la pérdida de memoria se agudiza y puede aparecer dificultad para aprender nuevas habilidades. Aparecen trastornos de lenguaje, que afectan a la comunicación oral y escrita. Los cambios de comportamiento se hacen más evidentes, con expresiones o actos que están fuera de lugar. Las actividades de la vida diaria (vestirse, asearse, cocinar, comprar, llamar por teléfono, manejar el dinero…) se hacen más complicadas. Los lugares y la gente nueva pueden generar confusión. Acabarán teniendo dificultad para reconocer a familia y amigos. Si se dan cuenta de lo que está pasando puede aparecer depresión. En la última fase de la enfermedad la persona con Alzheimer es totalmente dependiente de otras para su cuidado.


EL AZOTE DEL ALZHEIMER

Hasta hace poco, los médicos solo podían diagnosticar el Alzheimer cuando el avance de la enfermedad ya había causado estragos en el paciente y los síntomas eran evidentes. Con técnicas modernas de diagnóstico, hoy es posible detectar el Alzheimer antes de que el paciente entre en la fase de demencia.

El reportaje de REDES (22 mayo 2011) muestra las esperanzadoras perspectivas que ha abierto la investigación con métodos biológicos en la lucha contra la devastadora enfermedad que, solo en España, afecta hoy a unas 800.000 personas.

En el espacio, el neurólogo valenciano José Luis Molinuevo, que desarrolla su labor terapéutica en la Unidad de Alzheimer y otros trastornos cognitivos del Hospital Clínic i Universitari de Barcelona, relata cómo, con el uso de biomarcadores, se detecta la acumulación de proteínas Tau y beta-amiloide, de forma que se puede notificar la enfermedad al paciente hasta cinco años antes de que llegue a la fase de demencia, posibilitando su participación en la toma de decisiones.




EL CUIDADOR


La enfermedad de Alzheimer tiene un importante impacto familiar, sobre todo cuando el enfermo vive en casa. Se producen cambios importantes en la vida de las familias, y afecta tanto a las relaciones que se establecen entre sus miembros, como a sus relaciones sociales. Todos se convierten de alguna manera en cuidador, incluso los más jóvenes; las actividades cotidianas se convierten en difíciles o incluso imposibles de realizar; la estructura económica de la familia se resiente por el coste que lleva aparejado el cuidado del enfermo; el miembro de la familia que asume las funciones de cuidador principal se ve sometido a una gran tensión y padece un fuerte estrés.



Las personas que cuidan a familiares on Alzheimer cada vez son más jóvenes y aprovechan el apoyo de internet: intercambio de mensajes, consejos, desahogo... Las nuevas tecnologías convierten a un cuidador aislado en un cuidador integrado.

 

12 CONSEJOS PARA UN CEREBRO SANO

El neurocientífico español Paco Mora nos propone 12 consejos para mantener nuestro cerebro sano, fáciles de poner en práctica, y muy recomendables a partir de los 30...
  1. COMER MENOS. Comer más de lo que necesitamos aumenta el estrés oxidativo del organismo, que agrede a las proteínas, a los lípidos, al ADN y al cerebro. Menos comida potencia la producción de nuevas neuronas en el hipocampo, la región encargada del aprendizaje y la memoria, aumenta la sinapsis y favorece los mecanismos de reparación neuronal.
  2. DEPORTE DE FORMA REGULAR. Mens sana in corpore sano. Al practicar deporte aeróbico de forma habitual y y continuada segregamos unas sustancias que repercuten en una mayor plasticidad del cerebro. Se potencian las sinapsis entre neuronas, la clave del aprendizaje y la memoria.
  3. EJERCICIO MENTAL. Hacer ejercicio mental todos los días. Jubilarse no implica sentarse en el sofá de casa a ver la tele, hacer crucigramas o leer. Debemos estimular la mente con retos; por ejemplo: aprender un idioma nuevo. Es una tarea fascinante, que requiere esfuerzo, pero que produce mucho placer, porque es útil y porque provoca la admiración de los demás.
  4. VIAJAR MUCHO. Viajar requiere, en esencia, aprender y memorizar, adquirir percepciones y memorias nuevas. La rutina es nefasta para el cerebro. Además, viajar genera un cúmulo de emociones, que es realmente lo que mueve a nuestras neuronas.
  5. VIVIR ACOMPAÑADO. Una buena salud mental pasa por tener relaciones buenas y constantes con los demás. La transferencia emocional tiene muchas ventajas sociales. Quienes viven en pareja y tienen amigos se adaptan mejor a los cambios.
  6. ADAPTARSE A LOS CAMBIOS. Adaptarse quiere decir también asumir los tiempo que corren. Si nos aislamos, si decimos "yo ya soy muy mayor para esto", lo único que conseguimos es estresarnos emocionalmente.
  7. EVITAR EL ESTRÉS CRÓNICO. El estrés crónico tiene muchas consecuencias dañinas sobre el organismo y el cerebro, libera de forma constante hormonas glucocorticoides que afectan directamente al cerebro. Lo mejor para contrarrestarlo es practicar deporte.
  8. NO FUMAR. Este hábito puede producir pequeños infartos cerebrales y declinar las funciones mentales. La nicotina produce una reducción de la memoria y la atrofia y la muerte de las neuronas. Además, aumenta el estrés oxidativo en el cerebro.
  9. DORMIR BIEN. Necesitamos entre siete y ocho horas de sueño reparador cada noche para que nuestro cerebro pueda borrar aquella información innecesaria y reforzar los conocimientos aprendidos. También para reparar tejidos dañados.
  10. EVITAR EL APAGÓN EMOCIONAL. La motivación, la ilusión, la emoción, es lo que nos empuja a tener ganas de vivir. Ése es el motor que llevamos dentro y que nos mueve a querer seguir estando vivos.
  11. AGRADECIMIENTO. Agradecer es uno de los gestos humanos más bellos, que une a quien agradece y a quien recibe el agradecimiento. La vejez es un tiempo sano de agradecer, de dar, de crear nuevos lazos y dejar atrás antiguos lastres que eran causas de tensiones, angustias y pesadumbres.
  12. LAS PEQUEÑAS COSAS. Ser mayor, de mente clara y sano es un privilegio. Disfrutemos de las pequeñas cosas, sin crearnos necesidades por las que tengamos que luchar para conseguirlas.